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Archive for the ‘Política’ Category

Dejo resumen del pensamiento de Rousseau adaptado para la PAU de Madrid:

Rousseau

(pincha en el nombre)

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Un ensayo de la filósofa Martha Nussbaum y expertos españoles alertan del peligroso arrinconamiento de las humanidades en favor de una educación mercantilista.

JESÚS MIGUEL MARCOS Madrid 28/11/2010  En Público.es

Seguro que recuerdan aquel chiste de un ingeniero, un físico y un informático que se quedan tirados en una autopista. Los dos primeros se enzarzan en una discusión sobre si hay que revisar la correa de distribución o la temperatura del radiador. El informático, mirándoles con cierta incredulidad, concluye con esta pregunta: ¿Y si salimos y volvemos a entrar? Da risa, pero es probable que su sugerencia sea incluso más práctica que la que hubiera ofrecido un filósofo. Por ejemplo: ¿Qué premisas podemos establecer para construir argumentos válidos que nos encaminen a una solución a nuestro problema en la autopista?

“¿Cómo se nos ha ocurrido meter a este en el coche?”, dirían los otros tres, pensando con razón que las elucubraciones del filósofo podían abrir sus mentes, pero de ningún modo iban a arrancar el vehículo.

Que un chiste cuente que lo que no tiene un valor práctico inmediato no tiene valor nos hace reír, pero cuando se hace realidad se puede transformar en la peor broma macabra. Desde hace algunos años, existe la tendencia en los sistemas educativos de todo el mundo de arrinconar las humanidades (Filosofía, Filología, Historia…) en favor de los estudios con una proyección mercantilista.

“Los ciudadanos serán máquinas utilitarias”, adivierte Nussbaum

El reciente Plan Bolonia o la reducción de la carga horaria de Filosofía en la Educación Secundaria son sólo dos ejemplos de un fenómeno que ha sido contestado con ruidosas protestas desde la comunidad académica. “Se están produciendo cambios drásticos en aquello que las sociedades democráticas enseñan a sus jóvenes. Sedientos de dinero, los estados nacionales y sus sistemas de educación están descartando sin advertirlo ciertas aptitudes que son necesarias para mantener viva la democracia”, escribe la filósofa estadounidense Martha C. Nussbaum en Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades, Ed. Katz.

Nussbaum, prestigiosa profesora en Harvard y una de las cien intelectuales más relevantes de 2010 según la revista Foreign Policy, ha escrito un libro en el que alerta del peligro de que aparezcan “generaciones enteras de máquinas utilitarias, en lugar de ciudadanos cabales capaces de pensar por sí mismos”.

CIUDADANO ROBOT
No pienso, no protesto

En el año 2001, la compañía de energía Enron entró en bancarrota después de que sus dueños protagonizaran uno de los fraudes empresariales más espectaculares de la historia. Muchos trabajadores sabían lo que estaba pasando, pero ninguno alzó la voz. “La autoridad y la presión de los pares hacían que la gente no protestara, incluso cuando las cosas se pusieron realmente feas. Necesitamos producir gente que se sienta impulsada a ser crítica, tanto para lograr un futuro saludable en la cultura de empresa como, por supuesto, para la política”, responde a Público Nussbaum.

El ciudadano adquiere las herramientas para desempeñar un trabajo, aprende conocimientos de aplicación inmediata y claramente dirigidos a promover el desarrollo económico, pero se deja a un lado la formación de su capacidad intelectual, de pensamiento crítico y de reflexión. “Se están cambiando las premisas de la educación: de un sistema donde se primaba la formación intelectual se está pasando a una enseñanza utilitaria. Estamos viviendo un proceso de conversión de las universidades en un modelo muy impreciso de escuelas laborales”, razona el decano de Filología de la UNED, Antonio Moreno.

CIUDADANO ÚTIL
Produzco, luego existo

Existe un abandono de aquellos conocimientos que no tengan una aplicación mercantil directa. Ahora prima la empleabilidad. No se forma a la persona de forma integral, sino que se persigue una educación que la convierta en sujeto de rendimiento inmediato en el ámbito económico. El ser humano como una pieza más del engranaje de un sistema productivo que requiere de ciudadanos fácilmente intercambiables que no se planteen otros posibles escenarios.

Para Ángeles J. Perona, profesora de Filosofía de la Complutense de Madrid, “esto conduce al adocenamiento del individuo, cierra su vida, su horizonte, e incluso limita mucho los criterios sobre su propia valía. Si haces algo que no tiene rendimiento mercantil, eres una persona excéntrica o un vago. Y hoy en día el criterio para juzgar es sólo ese”.

CIUDADANO NEOLIBERAL
El mundo, un mercado

“Se está cambiando el modelo educativo de forma opaca”, dice Antonio Moreno.

El arrinconamiento de las humanidades está directamente relacionado con una concepción neoliberal de la educación: se forma a los individuos en función de las necesidades económicas de un país. “Las universidades pierden una de sus funciones fundamentales, fomentar la conciencia crítica respecto al status quo. Se propicia la integración económica, pero vamos a crear ciudadanos que no cuestionan el modelo económico y social porque no tienen herramientas para hacerlo”, afirma la escritora Marta Sanz.

La universidad y la Educación Secundaria Obligatoria cada vez ofrecen programas más acordes con las necesidades de las empresas. Carlos Fernández Liria, profesor de Filosofía de la Complutense, lo ilustra con un ejemplo: “En una ocasión, un economista vino a dar una charla a la facultad para decir que las empresas necesitaban las humanidades, que los ejecutivos tuvieran cultura general, porque no podían ir a hacer una entrevista a Japón y no saber que hay que descalzarse para entrar en una casa. Eso van a ser las humanidades.

CIUDADANO INFANTIL
Me quejo, no actúo

Estas tendencias aparecen, precisamente, en lo que se ha llamado la sociedad del conocimiento, un mundo interconectado donde los individuos tienen acceso a un volumen de información inimaginable. Sin embargo, conocer no es sólo saber cifras y datos, sino analizar los contenidos que la persona recibe y devolver algo nuevo y distinto a la sociedad.
“Se está instalando el fenómeno del infantilismo, donde el individuo se cree que tiene acceso a todo, sin trabas, lo que es algo falaz. Cuando no lo consigue aparece el victimismo: la sensación de que se nos debe todo y nos quejamos de forma permanente. En lugar de asumir el papel de sujeto que actúa, somos pasivos, víctimas de un conjunto de factores que sencillamente nos impiden ser niños otra vez”, explica Antonio Moreno.

CIUDADANO INMEDIATO
Logros a golpe de ‘click’

Las nuevas consignas educativas también quieren controlar el tiempo. “Ahora nos piden cronogramas de los programas: el tema 1 en dos semanas, el tema 2 en una semana… Eso impide que yo pueda cambiar el ritmo de mis clases en función de las preguntas de mis alumnos. El tiempo se mecaniza, se instala una sensación de seguimiento de las personas con la excusa de que te preocupas, cuando en realidad lo que haces es ahogarles”, indica Ángeles J. Perona.

Se impone la idea de inmediatez, aumentada por las infinitas posibilidades que ofrece una tecnología cuyo poder no parece tener límites. Para Antonio Moreno, “el deslumbramiento de la tecnología, que aparentemente nos suministra un acceso a toda la información, crea una ficción de interpretación de la realidad y no contempla los intangibles del conocimiento. No son datos, son operaciones que tiene que realizar el sujeto. Y al sujeto hay que ilustrarlo, porque si lo toma de la red son opiniones prestadas, no un análisis propio”.

CIUDADANO AISLADO
El otro no existe

Martha Nussbaum cree que una educación errónea es una de las causas que conducen a sistemas como el totalitarismo. Considera vital que se instruya a las personas desde muy pequeñas en la comprensión y experiencia de los otros. “La incapacidad para entender a los otros como seres humanos plenos fue una parte prominente del nazismo. El psicólogo Robert Jay Lifton hablaba del fenómeno de la disociación: los alemanes de la época eran capaces de tratar con gran humanidad a su familia y a continuación tratar a los judíos como meros objetos”, explica Nussbaum.

“Esto conduce al adocenamiento del individuo”, según Ángeles J. Perona

Los problemas de la actualidad, descontextualizados, aislan al ciudadano, que sin los conocimientos de fondo que aportan las humanidades se vuelve más vulnerable. “Se cercena su curiosidad y se le priva de muchos placeres, como es el disfrute de la cultura. Esta educación tan enfocada a satisfacer las necesidades del mercado incluso atenta contra la posibilidad de ser felices y de ser buenos. Moralmente buenos. Ser mejores personas: más solidarios, más consecuentes, más generosos…”, sostiene Marta Sanz.

CIUDADANO INDEFENSO
Soy lo que quieren que sea

Las posibilidades para el individuo se reducen a una sola variable: el valor de su producción en el mercado. “Se nos impone una noción de producción muy mercantil, muy capitalista. ¿Porque qué se entiende por producción? Un libro de poesía es una producción, algo nuevo y valioso, pero claro, su rentabilidad económica no es tan valiosa”, explica Ángeles J. Perona.

Carlos Fernández Liria cree que “el totalitarismo neocon, que es el que ha impulsado este tipo de educación, va a imponer en la cabeza de la gente que nada que no tiene valor en el mercado tenga valor en sí mismo”. Las personas, por lo tanto, tendrán valor cuando el mercado lo decida.

Bolonia, una amenaza para las humanidades

Mercantilismo
Criterios de rentabilidad
El Plan Bolonia que se está implantando en las universidades de Europa “es perjudicial para las humanidades. Los debates para fijar qué grados se iban a aceptar se basaban en criterios mercantiles. Han estado a punto de desaparecer determinadas filologías por poca matrícula”, dice Ángeles J. Perona.

Competencias
Del ‘saber’ al ‘saber hacer’
Según el decano de Filología de la UNED, “se sustituye el aprendizaje de contenidos por las competencias, que es un saber hacer. Los contenidos los incorporas para desarrollar destrezas muy concretas en un ámbito muy determinado. Las ciencias puras tienen una situación muy difícil”.

Interés empresarial
Estudiar lo que produce
“Pervivirán las asignaturas que tengan interés empresarial. Se ve en el ámbito de los medicamentos: las investigaciones no van por la verdad ni el interés general de la humanidad, sino por lo que dicte el mercado”, asegura Carlos Fernández Liria.

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Escribía J. G. Frazer, en La Rama Dorada, (1890):

“Es conveniente poner en forma de cuadro las ramas de la magia, según las leyes del pensamiento que las animan, en esta forma:

MAGIA SIMPATÉTICA (Ley de la simpatía):

1.- MAGIA HOMEOPÁTICA: (Ley de semejanza)

2.- MAGIA CONTAMINANTE: (Ley de contacto)”.

Al respecto, dice: “Ambas líneas de pensamiento son de hecho extremadamente sencillas, elementales, y con dificultad podrían ser de otra manera siendo tan familiares en lo concreto, aunque no ciertamente en lo abstracto, no tan sólo para la inteligencia ruda del salvaje, sino también para la gente ignorante y estúpida de todas partes”.

El libro pasa a ser a continuación una recopilación cientos de mitos y rituales que se basan en la idea fundamental de la magia: lo semejante conoce lo semejante y actúa en lo semejante.

Samuel Hahnemann

Y esta es la idea que fundamenta la Homeopatía , la idea que mueve a  Hahneman a buscar una medicina alternativa a la que él mismo define como alopática. Puede llegar a ser comprensible en la época en la que vive, donde una medicina todavía en pañales hacía muchas veces más mal que bien. Pero ha pasado siglo y medio, y las cosas han cambiado demasiado como para seguir haciendo magia, y defendiéndolo.

Aquella fue una época de fascinación por todo lo oriental y lo misterioso, de una fascinación por lo natural y lo antimoderno. Casi siempre una fascinación mal entendida, como ya mostrara Edward Said en su genial obra Orientalismo, de 1978. Prejuicios y mito del “buen salvaje”, tan típicos de la época y tan de moda en las frecuentemente aburridas clases medias del siglo XIX, tan dadas a la melancolía o spleen. No hay que olvidar que también es la época del espiritismo y la frenología, entre otros disparates.

Pero resulta que de nuevo está de moda. Parece muy snob la New Age, pero más bien se trata de una pseudoespiritualidad muy unida al consumo, una religión de supermercado más, como ya tratara Gilles Lipovetsky enLa era del vacío, de 1983,  al tratar los valores de la postmodernidad. Se ha desatado toda un pasión por aquellos medicamentos que no tienen efectos secundarios -como tampoco primarios– y que se apoyan en aquello de que “lo semejante cura lo semejante”, basados en ideas mágicas, que no científicas, como la memoria del agua. Placebos que sólo sirven para apuntalar una filosofía de vida… ¿qué tendrá que ver una disolución de, por ejemplo, ácido sulfúrico, con mi vida? Qué jaleo.

Para tener una filosofía de vida primero hay que vivir, y gracias a la actual medicina hemos duplicado nuestra esperanza de vida. Aquellos que utilizaban remedios florales, como en la prehistoria, vivían la mitad de tiempo y la mortalidad infantil era terrible. Si utilizaban remedios es porque no tenían una medicina como la actual. No caigamos en “orientalismos”, algunos se cargan los tigres por comerciar pseudomedicamentos para potenciar la virilidad.

Yo, entre vivir más y defender una disolución de cebolla contra el resfriado, elijo lo primero. Pero el problema es que estas magias baratas se van abriendo paso y parece que se merecen un respeto… y un dinero. De mi dinero y del de todos, cuando podría invertirse en otros asuntos, aunque éste es otro tema.

A ver si nos aclaramos: si la homeopatía funciona, hagamos vudú. Incluso en los hopitales: Unidad del Mal de Ojo. Por favor…

Al final, toda pseudociencia no es más que una pseudorreligión que se apropia de términos de las diferentes ciencias y religiones… un caos caprichoso y banal, como toda la Nueva Era. Dejo aquí una cita del muy recomendable libro Mala ciencia, de Ben Goldacre, médico y periodista inglés:

“Baste decir que, aun cuando sea concebible cierta utilidad para un placebo ético, los homeópatas -como mínimo- han demostrado con creces que carecen de la madurez y de la profesionalidad necesarias para proporcionarlo”.

Dejo un enlace, ¿Qué es la homeopatía?, donde se explica bastante bien.

Pero, qué mejor que unos vídeos graciosos y bastante claros:

Versión de House homeopático:

Aquí, un suicidio homeopático:

Y este monólogo de Tim Minchin, bastante bueno:

Y, añadir este genial post aparecido en Wis Phisics: Cristaloterapia: ¿curan los minerales?

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Y, para terminar, las declaraciones de la directora general de Boiron, asumiendo que “no saben cómo funciona la homeopatía”Pues como el vudú: placebo, sugestión. (Pincha en la imagen para ver la noticia):

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Un caso reciente: mujer de 35 años, dos hijos e hipoteca. Va ser despedida. ¿Por qué? Porque mandan su trabajo a Ecuador y Argentina. ¿Por qué ella? Porque ha faltado al trabajo en los últimos años por bajas maternales: no es “productiva”… laboralmente, claro.

El caso es que la empresa es una subcontrata de otra empresa que es, a su vez, subcontratada por diferentes bancos. Ahora, a por la tercera subcontratación (ésto parece “la parte contratante…” de los hemanos Marx), pero allá en latinoamérica.  ¿Cuánto pagará el banco por cada trabajador contratado? Quizá menos de lo que pagaría por un trabajador propio, pero ahorrándose el “mantenimiento” y el despido. Ganan los intermediarios, que comercian con los recursos humanos (qué fea palabra, por dios).

El trabajo lo están empezando a llevar a cabo unas chiquillas que apenas controlan los programas por unos trescientos y pico euros al mes, y tan felices. Ésto de que no controlan los programas es real, y puede que cualquiera que cambie su cuenta bancaria se encuentre con que le corten la luz o el teléfono debido a un error que se produjo nadie sabe dónde. ¿A quién reclamar? Eso no importa. Al menos no le importa a la empresa que deslocaliza, baja salarios y sigue ganando.

Lo curioso, y sorprendente, es que esta mujer cobrará ahora lo mismo con el paro que con el trabajo durante dos años. ¿Que sólo son dos años? Vale, ojalá  pudieran decir muchos lo mismo que firman nuevos contratos. Así hay algunos que reclaman acabar paulatinamente con la prestación de desempleo o reducir las cantidades. Quizá hubiera, mejor, que revisar los salarios y eliminar tanto “intermediario”. Ahora comprará coche de segunda mano, no cambiará de piso aunque estén apretados ni tendrán otro hijo, quedándose en esos dos que, como sabemos, representan “crecimiento cero” de la población, los pobrecicos. Así es la vida y así parece que la queremos.

Aún algún imbécil dice que la receta es “trabajar más por menos”, pero ya sabemos que en este país -y, por desgracia, en muchos otros- cualquier cretino sin apenas saber escribir puede ser alcalde, presidente de la CEOE o ministro. Como decía el Conde de Romanones: Joder, qué tropa.

Vale. Pero que ésto ocurriría es algo que todos sabíamos. Que levante la mano el que no escuchara hablar de la “burbuja inmobiliaria” y demás. Aquí el que más y el que menos ha cometido pecado de acción o de omisión. Todos sabíamos que el alcalde ganaba demasiado y que los precios alcanzaban cifras ridículas, absurdas. Ya advirtieron algunos, como el economista inglés John Gray, que incluso advertía que si la cosa era así era porque la población lo admitía… y lo valoraba. Todos queríamos el pelotazo. Pues aquí está, en toda la boca.

Mención especial merece el sociólogo norteamericano Richard Sennett, cuyo libro La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo, hacía un análisis del deterioro de la vida personal, del proyecto de vida de cada uno, debido a este sistema económico donde lo personal y el mérito ya no pintan nada. Lo curioso es que comience hablando del carácter en el sentido de Aristóteles, en tanto que experiencia de toda una vida en la que cada cual busca la felicidad sacando lo mejor de sí mismo y, por tanto y según Aristóteles, para los demás. Un sistema el nuestro que parece empecinado en impedir la felicidad de todo aquel que está en él. Y es inevitable, es su naturaleza, el trabajar con “recursos humanos”: esto es, sin dignidad alguna, en el sentido kantiano.

Ya decía Aristóteles que un Estado debía procurar la felicidad de sus habitantes mediante la aplicación de la justicia: dando una igualdad de oportunidades y punto de partida y, después, a cada cual según sus méritos, sobre todo hacia el bien de la comunidad. En el caso de  la democracia, si ésto no se cumplía, el espectro de la tiranía rondaría cerca. Y ésto hace 2500 años. Si hoy hay una tiranía, es de una nueva naturaleza, inmaterial y tan fuerte: el mercado absoluto.

Bueno, pues si alguien plasmó por escrito la naturaleza de esta estafa y la debacle que vendría, ése fue Pérez-Reverte ¡hace doce años! Merece la pena leerlo, pues parece escrito ayer. Chapeau, señor Arturo:

Los Amos del Mundo , de Arturo Pérez-Reverte
(‘El Semanal’ el 15 -11- 1998).

“Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos.

Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.
Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street , y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.

No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.

Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.

Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.

Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.

Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.

Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.

Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza”.

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Incluyo este post del blog de El Mundo The Special Two donde colabora el poeta asturiano Ángel González. Creo que merece la pena conocer la historia de Sindelar. (En el anterior enlace se accede al blog del mismo poeta, con gran cantidad de poemas).

Los fascistas y el ‘hombre de papel’

18 OCT 2010

Por Ángel González

“El fútbol es un invento de los europeos para odiarse sin la necesidad de matarse”. Viendo los 1.200 hinchas serbios en Génova dudo y mucho del valor de esta definición del escritor norteamericano Paul Auster. La Policia italiana impidió que los Los Tigres de Arkán, los Machos ‘vs’ los Enterradores, provocaran una nueva Tragedia de Heysel en el Luigi Ferrari. Viendo a las bestias fascistas subidas a las gradas con el brazo en alto, ¿que dirían sus abuelos que perdieron la vida luchando como partisanos contra la Alemania Nazi en la Segunda Guerra Mundial?

Uno casi recién llegado de vacaciones en Polonia y que pasó por debajo del arco de la infamia del Campo Uno de Auschwitz-Birkenau [‘El trabajo os hace libres’, concentración y exterminio de más de 1.100.000 personas] no entiende cómo pueden permitir a estos cachorros nazis, criminales ideológicos y reales, viajar libremente por Europa, y menos dejarles entrar en un estadio.  Tampoco eximo a Italia y a sus autoridades de su responsabilidad. Porque entrar con quincallería y más en un estadio italiano no suena precisamente a novedad.  En 2001 fue arrojada una moto en un partido Inter-Atalanta desde la misma grada de San Siro (Milán) y mucho más… ¿No ha tenido Europa ya suficiente con los nacionalismos radicales?

La trágica historia del ‘futbolista de papel’: Matthias Sindelar

Como uno se cansa de hablar de criminales y villanos, nada mejor que recordar a un héroe. Un tipo que luchó contra el fascismo y lo pagó con lo que un hombre nunca debe pagar, su vida. Era austriaco de origen judío y se llamaba Matthias Sindelar. Los más futboleros sabrán la leyenda del mejor deportista austriaco del siglo XX.

Austria no sólo ha tenido Wunderteam (equipo maravilla) en esquí. Corría la década de los 30 y un angelito escurridizo como el jabón, de finísimo quiebro y regate, picaflor del gol, que “flotaba por los campos como una hoja de papel”, lideraba la por entonces mejor selección de Europa: la Austria del técnico judío Hugo Meisl. Descendiente de emigrantes ladrilleros y herreros de Moravia (Checoslovaquia), este ‘Mozart del fútbol’ ya jugaba en el Hertha de Viena con 15 años hasta explotar en el Austria de Viena, donde ganó cinco Copas y una Liga.

La primera vez que Matthias se dio de bruces contra el fascismo fue en el Mundial de 1934. Austria, la gran favorita por puro talento, se enfrentaba a la anfitriona Italia en semifinales y al árbitro sueco Ivan Eklind designado por Mussolini. Fue uno de los tres argentinos recién nacionalido italiano para ganar el Mundial, Luis Monti, quien aplicando la máxima del humorista Elver Ludueña [‘para pegar bien hay que ir al hueso’] acabó paleando hasta decir basta al pobre Matthias tras uno de los marcajes más infames e impunes de la historia del fútbol. Por supuesto que ganó Italia con gol en fuera de juego del también nacionalizado Guaita, Sindelar cojo y lesionado y su equipo maltratado. Después, il Duce volvió a repetir táctica’, árbitro y cómida con el árbitro contra Checoslovaquía en la final. Y, por supuesto, a Italia no le quedó más remedio que vencer por 2-1 su primera Copa del Mundo.

Pero sí el ‘hombre de papel’ escapó de Mussolini, los Nazis tuvieron menos escrúpulos dentro y fuera del césped. El Anschluss (anexión de Austria, marzo 1938)  también quiso ser futbolístico ‘anexionándose’ a los mejores jugadores del Wunderteam. Algunos se plegaron, pero Sindelar nunca quiso defender un régimen que odiaba. Su amigo Nausch, obligado a divorciarse de su esposa judía, huyó a Suiza.  Él inventó lesiones, enfermedades y evadió como buenamente pudo a la Gestapo para no levantar el brazo con la palma extendida.  En conmemoración del Anschluss, Alemania se enfrentaba a Austria en el Prater vienés en el último partido de esta última como selección independiente. El partido fue un simulacro teatral en el primer acto puesto que los locales, y Sindelar, especialmente, fallaron lo inimaginable delante del arco germano. Algo debió de pasar en el vestuario porque Sindelar culminó de vaselina un jugadón de artista en el minuto 70. No conforme con eso se fue a celebrar el gol delante mismo del palco de los jerarcas nazis simulando un baile y dando brincos como si tuviese un violín. Lo que faltaba. Su compañero Karl Szestak marcó el segundo gol aquel 3 de abril en un Prater a reventar en el que los valientes se atrevieron con los gritos “¡Osterreich!, ¡Osterreich!” (¡Austria! ¡Austria¡) más reivindicativos de la historia.

¿O juegas con los Nazis o no juegas más al fútbol? El colibrí rubio no fue al Mundial con Alemania en 1938. Perseguido sin tregua por la Gestapo, viviendo a salto de mata, el 23 de enero de 1939, Matthias y su novia italiana Camila Castagnolo -también de origen judío- fueron encontrados muertos sobre la cama de su piso vienés.  Los románticos dicen que Sindelar, ya privado de su otra amante -el balón-, no aguantó más y se suicidió. Otros que fue la misma Gestapo quien encubrió un supuesto crimen puesto que el informe oficial sobre la muerte se extravió. La causa oficial, arreglada por un alto funcionario alemán para que se pudiese celebrar un funeral de estado a petición de un amigo y directivo, fue “muerte accidental por inhalación de monóxido de carbono” por una estufa. Asistieron entre 15.000 y 30.000 personas y lo enterraron en el mismo cementerio vienés que a Beethoven, Brahms, Schubert, y los Strauss padre e hijo. ¿Acaso no era  el ‘Mozart del fútbol’  un gigante de la vida? Que su nombre nunca se borre de la historia.

Futbolerías: Grandes clásicos del género: “Jugaba al fútbol como ninguno/ ponía gracia y fantasía/ jugaba desenfadado, fácil y alegre/ siempre jugaba y nunca luchaba”. [Versos de Friedrich Torberg, poeta austriaco en memoria de Matthias Sindelar].

P.D.: Merece también la pena leer la entrada El “Partido de la muerte”.

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En el libro  El imperio, del genial periodista polaco Ryszard Kapuscinski, se cuenta la historia del destino del Templo de Cristo Salvador, demolido por Stalin para construir en su lugar un nuevo “templo”, El Palacio de los Soviets. Y, al buscar imágenes para meter en la entrada, me encuentro con esta otra del blog Sentado frente al mundo, donde aparece ya descrito. Por eso, lo robo y lo pego aquí. Merece la pena. ( Este blog se llevó el premio al Mejor Blog Latinoamericano en 2008). Añado comentarios y fotografías.

El Palacio de los Soviets


Esta imagen que vemos en la foto no es un pastel de bodas con un solo muñeco, ni se trata de John Travolta en uno de sus famosos pasos de baile.
Es “apenas” uno de los proyectos megalómanos de Stalin que no se llegó a concretar, porque coincidencialmente se lo impidió la Segunda Guerra Mundial.
Esto es sólo una muestra de lo que puede hacer un dictador vanidoso, de hecho Stalin lo era, mucho, y en la década de los 30, decidió construir el Palacio de los Soviets.Este palacio fue concebido para ser el edificio que simbolice el triunfo del comunismo soviético sobre el capitalismo, y estaba diseñado para albergar, museos, oficinas y salas de reuniones para los miembros del Partido. Su tamaño superaba al del Empire State de Nueva York y en su parte superior iba a estar coronado por una estatua de Lenin tan colosal que, a su lado, la Estatua de la Libertad se vería insignificante.
El concurso de modelos arquitectónicos para el Palacio de los Soviets de Moscú, fue uno de los más importantes del siglo XX en Rusia. Se presentaron 160 proyectos para la primera etapa del concurso, entre los que se incluían 24 diseños de arquitectos extranjeros, tales como Le Corbusier, Gropius y Mendelssohn. Sin embargo, la arquitectura rusa ya tenía buenos exponentes que intentaban recuperar las raíces de su cultura en sus diseños, por lo cual, el diseño escogido -de la imagen- fue el del arquitecto soviético Boris Iofan

Para empezar a construir este colosal complejo, tuvo que ser demolida la Catedral de Cristo Salvador (en 1931 y en tan sólo cuatro meses; se tardaron 45 años en su contrucción). Lastimosamente esta basílica, orgullo del zarismo, fue despojada de todo el oro y el mármol que contenía y nunca se supo donde fue a parar. Nadie protestó; y claro, tampoco nadie podía hacerlo. (Bueno, no es que “tuviera” que ser destruida, pues en Moscú había espacio suficente; fue Stalin el que quiso que fuera “ahí”).

Antes de la destrucción
Escombros, 1933.

Después de retirar los escombros de la iglesia, comenzó la excavación de una gran fosa para levantar los cimientos. Stalin –Koba el Temible–  acostumbraba a parar su coche en el lugar para inspeccionar personalmente los avances de la obra.

La construcción avanzó a buen ritmo los tres primeros años, pero luego, el arquitecto Iofan que se adjudicó el concurso, nunca supo cómo solucionar los problemas de drenaje que continuamente socavaban los cimientos. Fue un golpe de suerte para este arquitecto que justamente empezara la Segunda Guerra Mundial.

Única foto del momento final de la demolición.

Finalmente la construcción fue abandonada y en su lugar, años después, ya en época de Nikita Kruschov, se construyó una gran piscina al aire libre. (Hay que añadir que durante años aquello fue una enorme charca llena de ranas, a cuyo alrededor se reunían prostitutas y alcohólicos).

La Catedral de Cristo Salvador fue reconstruida en el mismo sitio en la década de 1990 y volvió a ser consagrada en el año 2000, recuperando el honor de ser la iglesia ortodoxa más alta del mundo.
Actualmente la iglesia presenta esta imagen.

Nueva Catedral de Cristo Salvador

Algún artista gráfico contemporáneo, ha recreado el Palacio que nunca fue construído y nos muestra cómo se vería actualmente en una mañana invernal o en una noche veraniega.



Impresionante, ¿verdad?

Y bueno, bien sabemos que un dictador hace lo que le viene en gana con los recursos de un país, pero aquí la infamia ironía, era la de mostrar al mundo esa ostentación arquitectónica mientras que al mismo tiempo mataba de hambre a más de diez millones de ucranianos o enviaba a miles de presos políticos a morir en los tristemente célebres gulags.

Recuerda Kapucinski que cuando se aprobó el proyecto del Palacio, en junio de 1933, el canibalismo se practicaba en Ucrania y en Siberia. A su vez, Hitler ascendía al poder.

 

 

 

 

 

 

Si el zar era la encarnación de Dios en Rusia, y la catedral la constatación de su vanidad, Stalin se convirtió en el nuevo zar, y el estado soviético en el nuevo Dios. Una catedral, una charca sucia, una piscina, una catedral… tanto tiempo, esfuerzo y dinero. Ahora, a su alrededor, campan los mendigos y la mafia. La eterna tragedia rusa.

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Banksy enseña la “realidad” de ‘Los Simpsons’ por dentro

El artista británico fue invitado a realizar los títulos de crédito, pero aprovechó la ocasión para denunciar que parte de la animación está externalizada a Corea del Sur.  (Fuente: La Vanguardia).

Invitar a participar en una mítica serie de televisión como Los Simpson a un artista comprometido como el británico Banksy, que ha llenado de grafitis la mayoría de ciudades europeas, e incluso “el muro de la vergüenza” de Palestina, es un riesgo que puede traer consecuencias.

Banksy, que ya ha pasado a la historia del arte por su capacidad para combinar una estética urbana con la crítica social más punzante, no se cortó ni un pelo. Aceptó la invitación, realizó una secuencia de más de un minuto y medio, pero quiso aprovechar la oportunidad para enseñar la oscura fábrica surcoreana donde, supuestamente, trabajadores explotados fabrican productos de merchandising con la cara de Bart Simpson.

La BBC ha explicado que el artista, quien vive en un absoluto anonimato que sólo ha hecho que aumentar el mito sobre su figura, se ha quejado porque la secuencia provocó enfrentamientos en torno a las normas de difusión e, incluso, una amenaza de huelga por parte de los trabajadores de la serie.

El capítulo, titulado “Bart Money“, fue emitido el domingo en Estados Unidos. Se trata de la primera vez que un artista es invitado a realizar parte de la serie y, en cuanto a difusión, ha sido un éxito. Pero también es verdad que ahora se conoce mucho más, y mucho mejor, dónde se realizan ciertas producciones.

Hay que señalar que hoy, 11 de octubre, la Twentieth Century Fox ha retirado -censurado- el vídeo, aunque se emitiera en directo ayer. Menos mal que hay gente buena, y he aquí la grabación (mala) que ha colgado alguien:

Merece la pena ver también el siguiente vídeo en el que aparecen sus mejores “obras”:

Imágenes en Google.

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